Las fallas de un coche pueden ser por una pieza o por su sensor

El cigüeñal del coche se encarga de que el movimiento alternativo del pistón se transforme en uno circular. Por lo general, son elaborados en acero o en aleaciones de este que son muy resistentes; en ocasiones, tienen perforaciones o conductos que le permiten el paso al lubricante. Aunque su diseño está hecho para que dure sin tener que ser reparado, puede llegar a presentar averías.

Cualquier desperfecto en este elemento o relacionado con él no es nada barato, no tanto por la pieza, sino por la mano de obra. Para lograr acceder hasta el cigüeñal, se tiene que desmontar la caja de cambios y eso tarda varias horas.

Posibles averías del cigüeñal

Puede presentar diversas fallas, pero las más importantes son:

La rotura por fatiga del cigüeñal: puede romperse por 5 motivos: por las solicitudes anormales debido a las revoluciones bajas, por las vibraciones que crea la torsión, por el encendido irregular de alguno de los cilindros, por desequilibrio del cigüeñal y por golpeteos a la culata.

El rallado de los muñones: esta avería se relaciona con el filtrado de aceite y la lubricación. Puede ocurrir debido a: los acelerones en frío del motor cuando aún no está el aceite en circulación, que el lubricante no cumpla su función o por conducir por curvas teniendo el aceite por debajo del nivel mínimo.

Un elemento primordial para el buen funcionamiento del cigüeñal es su sensor, ya que es uno de los transmisores de información para la regulación del motor. Se encarga de comprobar el número de revoluciones y la posición en la que se encuentre el eje del cigüeñal, para transmitirla por medio de una señal eléctrica a la centralita; usualmente se ubican junto al volante de inercia en una corona.

Puede entonces que el desperfecto sea del sensor y no del cigüeñal; al tratarse del primero se muestran diversos síntomas como: daños en el motor, problemas con el arranque, paro del motor, e incluso, puede registrarse un código de avería falso. El origen de las fallas suele ser por roturas de cables, suciedad de partículas de metal, cortocircuitos internos o daños mecánicos de la rueda de transmisor.

Sea el cigüeñal o su sensor el componente que esté fallando, lo recomendable es que acuda a un taller. Para que las reparaciones no ahoguen demasiado sus finanzas, podría adquirir los repuestos en www.piezasdesegundamano.es, una web en la que además de poder comprar con calidad, el coste es mucho menor que las piezas nuevas.

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